
Duelo
Vivir un duelo es darnos permiso de llorar lo que perdimos. Hay graves consecuencias en nuestra alma cuando no lo hacemos, pues la otra opción que nos queda es endurecernos internamente, y como resultado, reaccionamos ante la vida y ante los demás de manera equivocada.
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Descripción
Vivir un duelo es darnos permiso de llorar lo que perdimos. Hay graves consecuencias en nuestra alma cuando no lo hacemos, pues la otra opción que nos queda es endurecernos internamente, y como resultado, reaccionamos ante la vida y ante los demás de manera equivocada. Nos volvemos personas resentidas, enojadas, negativas y amargadas. Lo más grave de todo es que no reconocemos la herida, ni el dolor, ni la pérdida, y no le permitimos al Señor sanarnos.







